sábado, 28 de noviembre de 2015

Quichinche

El nombre Quichinche es de origen Caranqui-Cayapa-Colorado, que significa pueblo o sitio escondido. 
Estuvo habitado por la gran nación Caranqui y como recuerdo de su existencia aun se ve en sus tolas en la hacienda Perugachi en la comunidad de Gualsaqui y dos en el centro urbano de la parroquia, las que fueron construidas hace 700 años a.C. 
En el Obraje de Perugachi existió una capellanía dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe de Guápulo, así se desprende de una escritura con fecha 27 de junio de 1654; la cofradía fue fundada por el franciscano Nicolas Gómez Carrillo se hizo reconocer y refrendar ante el corregidor de la villa de San Miguel de Ibarra Don Francisco Andrade.
El levantamiento indígena de 1777 se sintió en todo el corregimiento de Otavalo, es así que el obraje de Perugachi fue saqueado e incendiado el que era de propiedad del Marqués de Villa Orellana.
Gaspar de Santistevan, en 1808 envía una comunicación al presidente gobernador y comandante general de Quito que en las inmediaciones de Otavalo hay también además casuchas salteadas, algunas rancherías en la parte del poniente u occidente las de Quichinche, Santiaguillo y Sa Juan.
El Sabio grancolombiano Francisco José de Caldas, el ilustre patriota Dr. Antonio Ante y el Obispo José Cuero y Caicedo pernoctaron larga temporada en el Obraje de Perugachi, después de la Revolución del 10 de agosto de 1809 cuando eran perseguidos por Toribio Montés.

Datos recopilados de los libros bautismales de la parroquia San Luis de Otavalo del año 1865 se comienza a referir con insistencia la palabra Quichinche como caserío de Otavalo.
En el año 1867 se crea una escuela en el centro urbano del caserío.
  

General

La zona de Quichinche estuvo habitada en sus inicios por la confederación de Caranquis-Cayapas-Colorados que luego fue perdiendo sus características originales por la conquista de los Incas. En la invasión Española fueron pobladas estas tierras por los blancos barbudos que conociendo lo benigno del clima y la producción de lo s suelos se quedaron a vivir 11 Plan de Desarrollo Local de la UCINQUI. Año 1999. apoderándose de todas las tierras productivas, sometiendo a los indígenas a una esclavitud y explotación con las encomiendas y obrajes, permaneciendo así por más de 300 años que duró el período Colonial.

El terremoto del 16 de Agosto de 1868, desbastó la zona matando a más de 50 indígenas de las comunidades y en las haciendas donde trabajaban.

Dentro de la parroquia de Quichinche existe 22 comunidades de mayor población Kichwa Otavalo y 1 comunidad corresponde a colonos de la provincia de Carchi, radicados desde varios años atrás; las mismas que son las siguientes: Achupallas, Agualongo, Asilla, Cambugan, Cutambi, Guachinguero, Gualsaquí, Huayrapungo, Inguincho, La Banda, Larcacunga, Minas Chupa, Motilón Chupa, Moraspungo, Muenala, Padre Chupa, Panecillo, Perugachi, San Francisco, Taminanga, Tangalí, Urcusiqui y Yambiro.

Las comunidades se originaron con los trabajadores de haciendas que se ubicaron a lo largo de la vía Intag y vía Selva Alegre, en terrenos poco productivos y accidentados. Posteriormente con las diferentes luchas reivindicativas de los pueblos indígenas fueron comprando y adquiriendo unas pequeñas extensiones de terreno cultivable, como es el caso de Agualongo de Quichinche, Panecillo, Perugachi Cambugán.



El trabajo de las autoridades comunitarias ha permitido el desarrollo de la infraestructura de las comunidades de la zona de Quichinche. Además, el trabajo individual de los comuneros también ha contribuido mejoramiento de infraestructura familiar y comunitaria. Las primeras viviendas fueron de bareque, lodo, paja, puertas de bareque y carrizo; se observan en los actuales momentos este tipo de viviendas en menor escala en Huayrapungo, Padre Chupa, Motilón Chupa, Asilla, Urcuciqui, Minas Chupa; hay otras casa que son de adobe y teja, puertas de madera, últimamente se están cambiando al bloque y la teja o el eternit. El 79% de la vivienda rural es propia, el 4% arriendan las viviendas en la zona rural; el 10.30 son chozas de paja y bareque, el 69.39% son casas tradicionales de adobe y tapia, y el 20.31% corresponde a casas de materiales sólidos, como adobe, ladrillo y bloque.